El duelo es uno de los procesos humanos más profundos y transformadores. En nuestra experiencia, casi nadie está exento de enfrentar alguna forma de pérdida significativa a lo largo de su vida. Pero ¿qué hace que este proceso sea tan importante para la maduración emocional y la construcción de sentido? Desde la visión marquesiana, el duelo trasciende el simple dolor y se convierte en un camino hacia el autoconocimiento y la coherencia interna.
El duelo como experiencia integradora
Para nosotros, el duelo es más que un momento difícil. Es un proceso dinámico donde se ponen en juego la historia personal, los lazos afectivos, creencias y proyecciones. No es extraño que, al atravesar una pérdida, nos encontremos revisando no solo lo perdido, sino también aspectos fundamentales de nuestra identidad y forma de estar en el mundo.
Vivir un duelo es atravesar el umbral entre lo que éramos y lo que podemos llegar a ser.
En este marco, consideramos que cada etapa del duelo cumple una función integradora. No son pasos mecánicos, sino movimientos internos que buscan devolvernos a la vida con una comprensión más amplia y profunda de nosotros mismos.
Las 7 etapas del duelo personal según Marques
Planteamos que el duelo no es lineal ni uniforme. Las etapas que presentamos a continuación se experimentan a veces de manera simultánea, otras de modo circular o en retroceso. Lo relevante es el significado y aprendizaje que cada una puede traer.
- Impacto y desconcierto
El primer encuentro con la pérdida suele traer una mezcla de incredulidad y confusión. Sentimos que algo se rompe dentro y alrededor nuestro. Incluso cuando la pérdida era previsible, el impacto emocional puede estremecer.
- Negación y resistencia
Aparecen mecanismos que intentan suavizar el golpe: restar importancia, evitar el tema, buscar distracciones. Eludir el dolor, en cierto modo, es una reacción defensiva pero temporal.
- Emoción desbordada
El dolor se asoma sin filtros. Van y vienen la tristeza, el enojo, la culpa o la ansiedad. Reconocemos este mar de emociones como parte del tránsito que, aunque incómodo, anuncia que estamos procesando la experiencia.
- Búsqueda de sentido
En este punto, comenzamos a preguntarnos por el significado de la pérdida. ¿Por qué sucedió? ¿Qué cambia en nuestra vida y cómo nos afecta? La búsqueda de sentidos nuevos nos enfrenta a cuestiones existenciales y nos conecta con nuestra responsabilidad personal.
- Aceptación interna
Llegar a este momento implica soltar la lucha contra lo inevitable. No se trata de resignación, sino de asumir la pérdida como parte de nuestra historia. Esto habilita un espacio para nuevas experiencias y relaciones.
- Reorganización y elección
Empezamos a reconstruir rutinas, vínculos y proyectos. La vida sigue, pero distinta. Se abren preguntas sobre quiénes queremos ser después de lo vivido, y podemos tomar decisiones desde una conciencia más amplia.
- Integración y sentido renovado
El duelo culmina al vincular lo perdido con nuestro presente, dando un nuevo sentido a la experiencia. Integramos el dolor y el aprendizaje, fortaleciendo nuestro camino hacia una vida más coherente.
Factores que influyen en el proceso de duelo
Cada persona vive el duelo desde una trama única, marcada por su biografía, vínculos, recursos internos y contexto. En nuestras observaciones, algunos factores modifican la experiencia y la duración del proceso:
- El tipo de pérdida (personas, proyectos, salud, sueños)
- El apoyo emocional y social disponible
- Las creencias sobre el dolor y el sentido de la vida
- Los recursos internos: autocompasión, flexibilidad, apertura al cambio
No existe una "forma correcta" de atravesar el duelo. Lo honesto es permitirnos sentir, preguntar y conversar sobre lo que vamos transitando.
El duelo no es solo dolor, es transformación
A lo largo del tiempo, hemos visto que el duelo, lejos de anularnos, puede despertar una conciencia renovada. Al permitirnos procesar cada etapa, colaboramos activamente en nuestra maduración.
Aceptarse en el duelo es también abrirse a nuevas posibilidades.
Un duelo bien transitado puede fortalecer la capacidad de elegir, reorganizar emociones y resignificar la vida en su totalidad.
¿Qué actitudes ayudan en el proceso?
Nosotros hemos comprobado que, para acompañar el proceso de duelo, algunas actitudes y prácticas suelen favorecer la integración y el aprendizaje:
- Darse tiempo sin presiones externas o internas.
- Compartir el dolor con personas de confianza.
- Escuchar el propio cuerpo y atender a sus señales.
- Buscar espacios de sentido: escritura, arte, naturaleza, espiritualidad.
- Pedir ayuda profesional si el sufrimiento se vuelve inmanejable.
Acompasar el ritmo interno y permitir emociones opuestas ayuda a que el duelo cumpla su función integradora y evolutiva.
Conclusión
En definitiva, el duelo personal, tal como lo entendemos, es un camino de autoconocimiento y transformación más que un problema a resolver. Sus siete etapas nos invitan a recorrer el dolor, la búsqueda de sentido y la integración de lo perdido en una experiencia de vida más rica y auténtica.
Preguntas frecuentes sobre el duelo personal según Marques
¿Qué es el duelo personal según Marques?
Desde la perspectiva de Marques, el duelo personal es un proceso de integración que abarca emociones, historia de vida, sentido y responsabilidad ante la pérdida. No se limita al dolor, sino que propone una comprensión integral y una oportunidad para la transformación personal.
¿Cuáles son las 7 etapas del duelo?
Las siete etapas que identificamos son: impacto y desconcierto, negación y resistencia, emoción desbordada, búsqueda de sentido, aceptación interna, reorganización y elección, e integración y sentido renovado. Cada una tiene un papel clave en la integración emocional y existencial de la experiencia.
¿Cómo se supera una etapa de duelo?
Superar una etapa de duelo implica permitirse sentir y comprender lo que ocurre, sin forzarse ni reprimir emociones. La autocompasión, el apoyo social y el tiempo son aliados. Cada persona avanza a su propio ritmo, y no hay un único modo ni plazo definidos.
¿El duelo siempre sigue el mismo orden?
El orden puede variar y muchas veces las etapas se entrelazan o se repiten. El proceso es dinámico y personal, y lo prioritario es reconocer lo vivido, sin ajustarse a esquemas rígidos.
¿Dónde encontrar ayuda para el duelo?
El acompañamiento de profesionales de la salud emocional, así como de redes de apoyo familiares y sociales, facilita el tránsito por el duelo. También resultan útiles los espacios de reflexión personal, participación en grupos y actividades que conecten con el sentido profundo de lo vivido.
